Chapter Text
Pomni ya había perdido la cuenta de cuántos días llevaban atrapados en la aventura de Spudsy’s.
Las jornadas empezaban a mezclarse unas con otras. Abrían el restaurante, atendían clientes, limpiaban, dormían... y al día siguiente todo volvía a empezar.
Gangle se había tomado demasiado en serio su papel de supervisora. No dejaba pasar ni un solo error y siempre encontraba algo de qué quejarse. Era agotador. Aunque, claro, nadie iba a decirle eso...
Gangle normalmente era muy dulce. ¿Quizá Caine había interferido con su cerebro? ¿Podía hacer eso? Como cuando estuvo poseída...
Nuevo miedo desbloqueado.
Si había algo bueno de aquella aventura, era que era tranquila. Por una vez, Pomni no tenía que correr por su vida ni enfrentarse a algún reto absurdo de Caine. Seguía sin gustarle estar atrapada allí, pero al menos podía pasar un día sin tener el corazón en la garganta.
Y los demás ayudaban. Ragatha y Zooble eran amables con ella y genuinamente les caía bien. Era una lástima que Kinger no estuviera en aquella aventura; la charla que tuvieron había cambiado un poco su forma de ver aquel lugar.
El primer día también se había encontrado con Gummigoo, aunque ya no era el mismo. Lo cual era una pena, pero supuso que nada era real...
Y luego estaba él.
Jax.
De hecho, había dejado de ser tan insoportable.
No es que se hubiera vuelto *family friendly*. Seguía siendo Jax.
Pero ya no pasaba cada segundo intentando atormentar a alguien. Gangle le había hecho algo que no quiso compartir. No era amable, pero ahora estaba más... ¿calmado?
Pomni seguía guardándole rencor por haberla lanzado de aquel camión en la aventura del Reino del Dulce.
Sin embargo...
Sus bromas le agregaban algo diferente a la aventura. Como no podía lastimar a nadie, se limitaba a ser sarcástico, lo que, siendo sincera, a veces era bastante gracioso. Todos querían desquitarse con los clientes, pero el único que realmente lo hacía era Jax. Además, siempre podía fingir que no era a propósito, y era increíblemente bueno en eso.
Recordó lo ocurrido el día anterior.
Un NPC se acercó a la caja donde ella atendía.
NPC: Quiero cincuenta y siete hamburguesas con salsa estúpida.
Pomni: ¿Eh? ¿Qué? ¿Cincuenta y... siete?
NPC: ¿No oíste, tonta? No voy a repetir lo que digo. Haz tu trabajo.
Pomni abrió la boca para responder, pero Jax apareció apoyándose sobre el mostrador.
Jax: Lo siento, tenemos un límite de diecisiete hamburguesas por persona.
El NPC frunció el ceño.
NPC: Estoy bastante seguro de que esa regla no existe.
Jax: Claro que existe.
Se la acababa de inventar, pero lo dijo con total seguridad.
Jax: Es por estabilidad humana.
El NPC siguió mirándolo sin entender.
Jax: Mira... tu cabecita solo tiene tres neuronas.
Señaló las hamburguesas.
Jax: Si te damos cincuenta y siete hamburguesas, vas a terminar debiendo cincuenta y cuatro neuronas.
Jax: Eso sería un problema para todos.
El NPC permaneció en silencio unos segundos.
NPC: ...¿Qué?
Jax: Diecisiete. Es el máximo.
Al final, el NPC terminó llevándose solo trece. Seguía con cara de confundido.
Jax: No puedo creerlo. De verdad tienen tres neuronas. ¿Cómo es que no entienden nada? No era un súper problema matemático tampoco, ni que yo fuera Einstein.
Pomni soltó una risa.
Jax la miró. Su ceño cambió ligeramente.
Y él también se rio.
Por alguna razón...
A Pomni le gustó que hubiera intervenido.
No era la única vez. A veces alteraba los pedidos de Ragatha, ocasionando que los NPC se molestaran. Aunque Pomni se daba cuenta, nunca lo delataba, porque las reacciones eran divertidas. Como no podían insultar, terminaban diciendo cosas como:
"¡Por un chipotle!" "¡Me lleva el pepinillo!" "¡Recórcholis!"
Y aunque se sentía un poco culpable por Ragatha, era de las pocas cosas que mantenían la aventura interesante.
De hecho, estaba bastante segura de que Jax sabía que ella lo cubría, porque una vez le guiñó un ojo mientras alteraba un pedido de Zooble.
Pomni quería ser quien iniciara una de las bromas por una vez y no solo quien las observara.
Así que empujó "accidentalmente" un recipiente con salsa estúpida justo cuando la Reina Gloink estaba a punto de comenzar otro de sus interminables pedidos.
La salsa salió disparada directo a uno de sus ojos.
Y entonces empezó a llamar a los gloinks por nombres completamente aleatorios.
Reina Gloink: Vamos, Naruto, Sasuke, Burro, Shrek, Alvin, Alex, Keiko y Thomas.
Ninguno de esos era realmente un nombre gloink, así que ninguno reaccionaba.
La Reina Gloink pasó horas intentando averiguar quién era quién mientras los demás corrían de un lado a otro completamente confundidos.
Jax, que había presenciado todo, dejó escapar una pequeña risa.
Y eso bastó para mejorarle el resto del día.
—
Ahora era Ragatha quien se acercaba a conversar con Pomni durante un momento libre.
Ragatha: Uuuh, estoy muy cansada. ¿Por qué pareciera que solo existen los lunes? ¿No tenemos vacaciones?
Pomni se rio un poco del berrinche de la mayor.
Pomni: Así era cuando yo trabajaba también. Jornadas largas y aburridas. Creí que esta aventura me haría sentir mejor, pero solo...
Ragatha: ¿Te asfixia más?
Ragatha apoyó la barbilla sobre una mano.
Ragatha: A mí me hace recordar a las lecciones de piano que tenía. Ni siquiera me gustaba. De hecho, lo detestaba. Tan monótono y aburrido... El violín es por lejos mejor.
Gangle salió de su oficina y Ragatha se incorporó de inmediato. Pomni fingió que estaba ocupada con algo, pero Gangle siguió de largo sin siquiera mirarlas.
¿Adónde iba?
El pensamiento fue interrumpido por Ragatha.
Ragatha: ¿Oye? ¿Me parece o te estás llevando mejor con Jax?
Pomni: ¿Uh? ¿Qué?
Se rio nerviosa.
Pomni: No digas tonterías. Nadie puede llevarse bien con Jax. Solo míralo.
Señaló hacia donde, hacía unos segundos, había estado Jax. No es que hubiera estado observándolo ni nada parecido. Simplemente sabía que solía estar allí.
Ahora la ventana de pedidos estaba vacía.
Como si lo hubieran invocado...
Jax: Hola, Raggy. Payasita.
Jax apareció apoyando un brazo sobre el sombrero de Pomni.
Jax: ¿Qué tal está el emocionante mundo de cobrar hamburguesas?
Pomni sonrió con cansancio y le quitó el brazo de encima.
Pomni: Más emocionante que el tuyo. No he visto pasar ni un solo coche por tu estación.
Jax: Auch, tienes razón. Pero por lo menos yo no tengo que chambear como Rags.
Señaló a la muñeca, que lo observó sin la más mínima gracia.
Ragatha puso los ojos en blanco y siguió preparando hamburguesas, dejándolos a los dos hablando.
Jax: De hecho, el único vehículo que aparece de vez en cuando es ese camión reciclado de la aventura del Reino del Dulce.
Pomni: ¿En serio?
Había un poco más de emoción en su voz de la que pretendía mostrar, algo que Jax pareció notar.
Jax: Sí. Aunque no estaba tu novio lagarto.
Pomni sintió cómo se le calentaban las mejillas.
Pomni: N-no es mi novio. Solo es un amigo... Bueno, era. Ya ni siquiera me recuerda.
Jax: Uy. Para esos amigos, ¿para qué enemigos?
Se encogió de hombros.
Jax: Además, ¿cómo alguien podría olvidarse de ese chillón sombrero de bufón?
Ja.
La estaba provocando.
Pomni respondió casi sin pensar.
Pomni: Ah, ¿sí? Pues tampoco es fácil olvidar tu radioactivo color púrpura.
Jax soltó una sonrisa orgullosa.
Jax: Nadie querría olvidar esta belleza.
Se señaló a sí mismo.
Jax: Además, es un morado bastante masculino.
Pomni soltó una risa.
Pomni: Ya quisieras.
Antes de que pudieran seguir...
Gangle: ¡Menos charla y más hamburguesas!
Había regresado de sabe Dios dónde.
Los dos dieron un pequeño salto.
Jax incluso pareció estremecerse.
Pomni lo miró de reojo.
Pomni: ¿Qué pasó entre tú y Gangle el primer día, eh?
Jax: ¿Qué? Nada. No sé de qué hablas.
Y se fue ligeramente fastidiado.
Pomni levantó una ceja.
¿Lo había incomodado?
No quería parecer metiche. Quería que sintiera que se preocupaba por él.
¿O quizá lo estaba hostigando?
Ya, ya, ya.
Mucho pensar.
Vuelta al trabajo.
...¿Y si pensaba que ella se había puesto celosa?
DEJA DE PENSAR Y TRABAJA.
Justo entonces un NPC se detuvo frente a ella.
Pomni: Oh, disculpe. No lo vi. ¿Cómo está? ¿Me dicta su orden?
NPC: Llevo aquí diez minutos viendo cómo los trabajadores coquetean en vez de atenderme. Quiero tres hot dogs y un batido de plátano sin leche.
Pomni abrió la boca.
Quería discutir la acusación de que estaban coqueteando, pero era mejor no perder el tiempo.
Decidió ignorarlo.
Además, acababa de notar otros cuatro NPC haciendo fila detrás de este. Tenía que apurarse.
__
El resto del día transcurrió sin novedades.
Clientes.
Hamburguesas.
Refrescos.
Hot dogs.
Cada vez, Pomni extrañaba más las aventuras donde corría por su vida.
Cuando finalmente cerraron el restaurante, cada uno comenzó a regresar al pequeño hotel que había junto al estacionamiento. Las habitaciones eran prácticamente las mismas del circo, recicladas para la aventura. La única diferencia era que, en vez del pasillo habitual, al salir había una fachada de motel americano bastante barato.
Pomni estaba por marcharse cuando vio una enorme bolsa de basura junto a la puerta.
Pomni: Creo que hoy le tocaba sacarla a Ragatha...
Lo dijo lo bastante alto como para que alguien la escuchara.
Miró alrededor.
No había nadie.
Suspiró.
Pomni: Bueno... supongo que lo haré yo.
Salió por la puerta trasera.
Cuando dejó la bolsa junto al contenedor, escuchó un ruido.
Giró la cabeza.
Jax estaba sentado sobre la acera, mirando el cielo.
Se acercó lentamente.
Pomni: Hola.
Jax dio un pequeño salto.
Jax: ¡M!erd4, Pomni! Me asustaste.
Pomni: Perdona. No creí que...
No sabía que estabas ocupado. Ya me voy.
Pero antes de que pudiera darse la vuelta, Jax habló.
Jax: No hacía nada.
Dio una palmada, como invitando a Pomni a sentarse, pero ella se quedó parada mirándolo.
Jax: Creí que tus molestos cascabeles siempre hacían ruido. Nunca te oí acercarte.
Pomni bajó la vista hacia su sombrero, algo avergonzada.
¿Los cascabeles hacían ruido cuando caminaba?
Tomó uno entre los dedos.
Pomni: Bueno, no me dieron la opción de escoger el ridículo sombrero de Spudsy's que llevan puesto.
Jax: ¿Ridículo? No te mientas, Pomni. Se ve bastante bien.
Pomni: Ugh. Es cierto... Me hubiera gustado tener uno. Aunque fuera solo para esta aventura.
Se acomodó el gorro de bufón.
Pomni: Al menos tenemos ropa diferente y cómoda.
Jax: Supongo... pero esta aventura ya me está empezando a aburrir. Aquí casi no puedo hacer nada. Mis graciosísimas bromas están limitadas. ¿Sería mejor si yo fuera el supervisor? ¿No crees?
Pomni sonrió de lado.
Pomni: El lugar estaría en llamas en los primeros veinte minutos.
Jax: Nah, no exageres. Solo extraño tener más control.
Pomni: ¿Y también extrañas lanzar gente desde camiones?
Jax hizo una mueca.
Jax: ¿Todavía te acuerdas de eso?
Jax: Hey, perdón. Es como un rito de iniciación. Molesto a todos, ¿va?
Pomni parpadeó.
¿Acababa de disculparse?
Eso sí era nuevo.
Se sentó a su lado.
Pomni: Podríamos hacer algo después del trabajo...
Le pareció notar un ligero rubor en la mejilla de Jax, pero estaba oscuro y quizá solo lo había imaginado.
Pomni: Uh, ah, me refiero a todos.
Vivimos prácticamente puerta con puerta. Quizá reunirnos en alguna habitación... Hablar. O... Robarnos un poco de salsa estúpida.
Jax la miró con una sonrisa divertida.
Jax: ¿Hablas de emborracharte?
Dios, Pomni. No sabía que escondías ese lado.
Pomni: ¡Ja! ¡No!
Le dio un codazo.
Pomni: Bueno... quizá un poquito.
Solo pensé que sería divertido.
Jax: Espera...
¿Cuántos años tienes?
Pomni: Uh...
Jax: O sea, ¿puedes beber?
Jax: Así sea salsa estúpida, no quiero emborrachar a alguien que no puede, ya sabes.
Pomni tardó un segundo en procesarlo.
¿Él creía que era menor?
Pomni: ¡¿QUÉ?!
¿CUÁNTOS AÑOS CREES QUE TENGO?
Jax: Pues nunca me había puesto a pensarlo, ¿sabes?
¡Mírate! También es culpa de tu avatar.
Pomni: Eres increíble.
Rodó los ojos.
Pomni: ¿Qué pasa si te digo que tengo trece?
La expresión divertida de Jax desapareció por completo.
Jax: ¿QUÉ?
Jax: E-en serio...?
Pomni: ¡NO!
Pomni: ¡¿Qué demonios?!
Pomni: Tengo veinticinco.
Ahora era Jax quien parecía sorprendido.
La verdad, sus expresiones eran bastante graciosas.
Se quedó callado unos segundos.
Pomni: ¿Y tú?
Jax: Adivina.
Pomni: ¿Veintiséis?
Jax: Hey.
Jax: Unos años de más tampoco.
Jax: No me veo tan viejo.
Pomni: ¿Eres menor que yo?
Pomni: ¿Veintitrés?
Jax: Veintidós, para ser exactos.
Jax: Pero estoy muy cerca de los veintitrés.
Y los veintitrés están cerca de los veinticuatro. Así que digamos que tengo veinticinco también.
Pomni soltó una carcajada.
Pomni: Eso no funciona así. Wow, tienes veintidós.
Jax: Lo haces sonar como si fuera un feto.
Jax: Son tres años de diferencia, tampoco te quieras hacer mi superior, Pomni.
Recordemos que sigo siendo el doble de tu tamaño.
Pomni: El mayor siempre tiene la razón, después de todo.
Jax soltó un bufido.
Pomni: Entonces, ¿jalas a hacer algo mañana?
Pomni: Puedo decirles a Ragatha y a Zooble.
Jax: Eh, mejor no.
Jax: Ragatha terminaría sintiéndose culpable y delatándonos.
Jax: Y Zooble diría que Caine nos va a castigar o alguna tontería así.
Pensó unos segundos.
Después sonrió.
Jax: Mejor hagamos algo tú y yo mañana.
Pomni levantó una ceja.
Pomni: ¿Cómo qué?
Jax: Saltarnos un rato el turno.
Jax: He visto una despensa enorme.
Jax: Está llena de comida que ni siquiera usan para el menú.
Jax: Creo que hasta hay salmón.
Los ojos de Pomni brillaron.
Pomni: ¿Salmón?
Pomni: Es mi favorito.
Jax: Uhum.
Jax: Podríamos probar todo lo que encontremos y volver antes de que alguien lo note.
Jax: Nunca pasa nadie por mi estación.
Jax: Y las chicas sobrevivirán unas horas sin ti.
Pomni lo pensó unos instantes.
Después sonrió.
Pomni: Está bien.
Pomni: Acepto.
