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Drazhenn

Summary:

Azrah aprendió dos cosas de su abuelo: ocultar su cabello blanco y no esperar nada de su padre.
Transcurrieron años en fría soledad y sombras, por eso en su vigésimo cumpleaños no esperaba ser entregado por aquella familia que lo ignoró como una moneda de cambio.
Rechazado por la gente del clan al enterarse del engaño por recibir una falsa novia, es condenado a pagar un engaño que él jamás planeó.
Azrah se ve obligado a sobrevivir en una isla de bárbaros donde escasea la compasión y abundan los secretos que cuestan sangre.

Los dragones reconocen cosas que el hombre olvida, y algunos destinos no pueden ocultarse para siempre.

Notes:

NOTA DEL AUTOR: por favoor leer

He estado trabajando en esta historia por mucho mucho tiempo;;; finalmente me he conseguido a alguien que pueda hacer de papel como un beta reader y me ha ayudado muchísimo para mejorar detalles que, sentía que me fallaban y me hacían doler la cabeza! jaja;;

Esta historia es meramente ficticia, al crear Drazhenn me he inspirado en ciertas estéticas, nombres y muchísimas costumbres para crear algo nuevo, la historia NO PRETENDE representar a ninguna cultura o religión real, solo quiero contar algo que nació de mi entero cariño y respeto por muchas de ellas.
Por favor, este solo es un espacio tranquilo para leer. (˶′◡‵˶)Que disfrutes esta lectura con mucho amor!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Ocho años.

Chapter Text

Azrah despertó con el sudor pegándose a su piel. El aire caliente le dejaba una sensación asfixiante en la garganta mientras más recobraba el sentido.

El día sería pesado.

Se incorporó con la tierra tocando los dedos de sus pies. Cada hueso tronando de su cuerpo fue el recordatorio de un trabajo bien hecho, su huerto nuevo estaba terminado y su cerca perfectamente arreglada.

Se pasó una mano por la frente sintiéndose asqueroso y confirmándo lo que estaba pensando, sería un desastre.
Siempre lo era, pero en su pecho algo se sentía mal.

Se detuvo cuando chocó con un mueble viejo en pésimas condiciones. Sobre él, una peineta desgastada reposaba en un trapo muy bien cuidado.

El malestar lo abandonó, sus ojos se volvieron cálidos y su corazón se apretó cuando las palabras salieron de su boca.

— Buenos días, abuelo.

━━━━━

El agua limpia y translúcida cubría hasta la cadera el menudo cuerpo de Azrah. Sentado sobre una roca, limpiaba su cabello quitando cualquier rastro del carbón que siempre utilizaba para pintarlo.
El sol bañaba su cuerpo, tarareaba una suave melodía que Azrah mantenía guardada. Culminó su baño zambulléndose en el agua y admiró complacido sus hebras suaves que se mezclaban en la cascada.
Cerró los ojos recordando las palabras.

« Que tu padre no te vea »

Cada vez que su abuelo lo aconsejaba, la seriedad en su voz lo hacía temblar. El dolor de sus muslos fue suficiente para despertarlo, su cuerpo seguía lastimado.

Levantó la cabeza y cubrió el sol con sus dedos evitando que la luz golpeara directo en sus ojos, descubriendo el punto exacto. En pocas horas sería mediodía.

— La hora del baño terminó.

Cuando estuvo en pie y con buen equilibrio, saltó hacia delante creando una onda fuerte que lo acercó a la orilla. Antes de salir de la cascada se sentó en el extremo del borde agarrando un cuenco de roca que tenía dentro una mezcla negra.

Tomó una cantidad generosa entre sus dedos y comenzó a frotarla para calentar la mezcla de carboncillo.

Cuando la mezcla tocó su cabello, una bruma triste lo cegó. Era desalentador tener que cubrir su cabello vibrante con un color tan apagado, pero cada vez que intentaba no hacerlo, la cara de su abuelo volvía para regañarlo. Aquellos ojos empapados en terror eran la señal que necesitaba para callarse y obedecer, pasase lo que pasase.

Lentamente, aquel níveo color pasaba al gris y después un tono ennegrecido. Gotas negras cayeron al agua, y mancharon tenuemente la piel recién limpia.

Su cabello y hasta la punta de sus pestañas recobraron el color azabache. Cerró los ojos liberando un suspiro.

Los ancianos solían decir que el cabello era la primera riqueza de un joven omega, no obstante, aunque Azrah no quería un nuevo pretendiente, deseaba sentirse hermoso para ser halagado.

Se puso la ropa notando cómo la piel se le erizaba debido al cosquilleo de su estómago.

« ¿Qué demonios? »

No tenía hambre y definitivamente nadie lo estaba observando, era una zona que solo él conocía, pero desde la mañana había estado empezando a sentir que el nerviosismo se apoderaba de su cuerpo, incluso recordando pequeños fragmentos de su niñez.

Sacudió la cabeza esperando despejar esos pensamientos, pero no se iban.

Miró el horizonte mientras hacía cuentas en su mente. Contó con sus dedos y se quedó boquiabierto durante un momento.

Mayo catorce.

El tiempo pasó muy rápido, la nariz le picó cuando se puso de pie. Se preguntaba si la espera terminaría antes de que lo consumiera por completo.

Este era su cumpleaños, el número veintiuno. La sonrisa en sus labios se sentía falsa, como un hueco vacío en el pecho. Ocho años habían pasado.

Miró arriba viendo las nubes moverse con tanta fluidez en el viento que se preguntó cómo sería ser una de ellas sin ninguna preocupación.

Ocho años y seguía esperando que algún día, aquel hombre le contestara que había vuelto.

━━━━━

En el corazón del clan Velkhar, los pasillos silenciosos comenzaron a agitarse.

— ¡Señor! ¡Mi señor!

Un anciano de barba blanca perseguía al molesto hombre que caminaba furioso hacia la gran puerta dorada.

— ¡No debe! —El hombre de edad avanzada se interpuso en el camino— Solo Dios sabe lo que pasará si nos interponemos ante las órdenes del patriarca.

— ¡¿Y quedarme callado?! —Apretó los dientes— Querido sabio, ¿debo quedarme quieto cuando mira a todas sus hijas como si fueran pedazos de carne?

El silencio se extendió en el aire, el anciano negó con remordimiento apretando los dientes.

— No podemos hacer nada, no puedo permitir que le pase algo. Sin usted, nuestra gente…

— Correré ese riesgo.

Pasó por delante del cuerpo envejecido del señor Maltar que, sumido en el miedo, comenzó a rezar.

Los guardias en la puerta reverenciaron al hombre frente suyo.

— Abran esas puertas inmediatamente.

Siguieron su orden mostrando dentro la lujosa habitación con una gran variedad de muebles y telas de la más alta calidad.
Cada paso hacía que el humo de tabaco se hiciera más presente, así como también el cuchicheo de lo que parecían ser cortesanas y prostitutas.

— Pero mira a quién tenemos aquí —La voz burlona del hombre sentado en un futón se escuchó fuerte— No me digas que finalmente abriste los ojos y aceptaste mi invitación, Emir.

— No me interesa joder con ninguna de estas mujerzuelas, Rustem —Exclamó con desagrado— Yo sí deseo respetar a mi pareja hasta la muerte.

— ¿Qué te ha dejado la fidelidad, querido hermano? Has estado con el mismo hombre durante más de veinte años, es obvio que no conoces los placeres que la vida nos está dando —Apretó lujurioso la cintura de la mujer que tocaba deseosa el pecho desnudo de su señor— Mira, tan complacientes, tan dedicadas… Te pierdes de esta hermosa bendición que Serat nos manda.

— ¡Blasfemia! Sabes cuánto odio el pecado de la lujuria, yo no dejaré que me endulcen el oído tan fácil —Lo miró severo.

Rustem chasqueó la lengua oscureciendo el rostro.

— ¿Entonces qué quieres? ¡¿Por qué has venido a molestar a tu señor con tanta falta de cortesía?! —Gritó con enojo, Para mala suerte de la cortesana que estaba a su lado, le jaló el cabello y aventó su cuerpo contra el piso— Fuera… ¡Fuera todas ustedes! Quiero que salgan.

El pánico en la cara de las mujeres era aterrador, con dificultad ayudaron a la mujer del piso que lucía perdida y deshecha. En silencio, abandonaron la habitación.

— Dime según tú, ¿qué demonios acabo de hacer?

— No puedo creer que ni siquiera reconoces esta calumnia —Se acercó unos pasos— ¿Hablas en serio? ¿¡Vender a tu hija al clan del dragón!?

— Hablas de la alianza con Drazhenn —Le restó importancia— De alguna manera lo entiendo pero te has equivocado esta vez.

— ¿Equivocarme? Ya hay una fecha fija, ¡van a matarla!

— Basta, ni siquiera estoy planeando darles a la niña —Se acercó a la mesa eligiendo un licor— Ella es la viva imagen de su madre, hermosa, delicada… Sería un desperdicio ofrecerla como carnada para los desalmados de Drazhenn.

— Dijeron que mandarías a una heredera —Abrió los ojos ante la posibilidad— ¿No estarás pensando…?

— No, querido hermano, no estoy interesado en ninguno de tus hijos, no son tan bellos como para sacarles provecho.

El comentario le hundió el estómago.

— Dije que mandaría a alguien que compartiera mi sangre, no que mandaría a mi hija —La sonrisa retorcida que Rustem le mostró a Emir lo asqueó.

— Tú no tienes más hijos.

— Y de nuevo te equivocas —Carcajeó vanidoso— Tengo a la persona correcta para esta situación, una vez reciba el cargamento, lo mandaré como sacrificio. No durará ni tres días.

— ¿No estarás pensando en mandar a…?

— Sí, justamente lo que piensas —Tomó de la copa un trago amargo de licor— Lo llevo a él, recibo mi pago, y me deshago de la sangre que esa sucia mujer dejó en este mundo. Es un ganar y ganar.

— Él ni siquiera pertenece al clan. Lo desterraron cuando estaba en el vientre de su madre, no viene a comprar comida, la gente lo repudia, su casa está por las afueras del territorio, ni siquiera viene para rezar.

El golpe del vidrio chocando con el suelo fue lo suficientemente fuerte como para hacer callar a Emir. Los ojos de Rustem se habían puesto completamente dorados mostrando su autoridad.

Rustem caminó lento acercándose a su hermano que, producto del lazo del pueblo, se obligó a agachar la cabeza.

— Si tu señor te dice que aquel bastardo será enviado como novia, entonces agachas la cabeza y sigues mis órdenes como un perro.

La mandíbula de Emir se tensó, su cara estaba caliente y no pudo moverse con libertad. Rustem sonrió engreído al ver a su hermano en esa posición.

Alargó la mano hacia la nuca de Emir y agarró con brusquedad los cabellos rebeldes de la zona del cuello.

— Ahora tráemelo.

Notes:

¿qUE TE PARECIO? AAAA;;;;

Creo que es un buen momento para presentarme.
Mi nombre es Hyung, esta historia la había publicado en wattpad pero seguía sin llegar a lo que quería, así que la guardé, pero ahora creo que he logrado llegar al punto que quería y me pareció belllo publicarla aquí, tengo pensado hacerlo en wattpad también pero ya que cambié el nombre de "Draquezh" a "Drazhenn" tengo que actualizar la portada. No sé, suena mejor? Espero que me acompañes a terminar esta historia. Te agradecería saber tu opinión del primer capítulo ദ്ദി ˉ͈̀꒳ˉ͈́ )✧
Nos vemos!