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rumores.

Summary:

➥ ¿Cómo puede ser posible que Gerard tenga otra novia, si él es el novio?

O donde Marc hace un drama por unas fotos que sacó la prensa.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Los rumores, si buscas en Wikipedia su definición, son algo así como...historias falsas. En específico, mensajes breves sin confirmar, y casi siempre amarillistas, que circulan de manera rápida entre la gente.

Con su gran mentalidad de adulto muy joven, siendo futbolista de un equipo de élite y demasiado mediático, tenía más que claro que no debía de hacerle caso a los chismes de la prensa. Algunos periodistas daban asco y lo único que provocaban era que al momento de prestarles algo de atención, te pudieras desconcentrar en demasía. 

Ahí su primer error, se desconcentró con el primer titular que se le apareció.

 ¿Gerard Martín y su novia? Fans comentan que los han visto caminando en calles de Barcelona, aparentemente acaramelados. ¿Nuevo amor en el equipo culé?"

 

Cada que recuerda la primera vez que lo leyó ─hace cinco minutos─, su estómago sigue dando el mismo vuelco terrorífico. Geri, su Geri, ¿Con novia? ¡Él es el novio! ¿Por qué están diciendo eso? 

Deja el celular en el reposabrazos un momento, y la partida de Fifa igual queda abandonada, aunque al final nunca se conectó. Siente cosquillas en su cuerpo, pero no de emoción, mejor dicho de nervios. Algo parecido.

Lo peor de todo es que el lateral (su novio, maldita sea), está a un lado suyo, acostado en el sillón viendo su celular. Su cabeza está en su regazo, por lo que deja de prestarle atención a la pantalla para verlo a él desde abajo. Tiene una mueca, y está seguro de que le quiere preguntar qué ocurrió.

─¿Qué ocurre, Bernie? Te ves pálido.

Quiere explicarse, pero le sale un quejido y le dan ganas de llorar. Se talla los ojos de manera torpe, porque se siente un tonto. Un tonto, idiota, imbécil. 

¿Cómo, en su primer relación formal, pudo caer en las trampas de un infiel? Un infiel tan tonto que salió con la amante a caminar por todo Barcelona. Que gracioso. Le dan ganas de irse de casa de Gerard, de desaparecer de la galaxia, pero siente unos toques ligeros en sus muñecas. Eso permite que unas pocas lágrimas recorran sus mejillas.

Mi niño, ¿Qué pasó? ¿Todo bien?─otra vez esa preocupación. Si no fuera un idiota enamorado, hubiera guardado tantita dignidad separándose del contacto, pero se aferra. Abraza a Geri, quien parece un poco sorprendido al inicio, pero le devuelve el contacto. 

Su lado enamorado, por un momento, piensa: ¿Qué tal si me hago el que no sabe nada?

Pero luego, su parte racional desecha esa idea, porque será joven, pero tiene inteligencia emocional. Lo requerido para no dejarse pisotear, al menos.

Siente como Geri soba ligeramente su espalda, y le susurra que todo está bien, que respire lentamente, que están juntos y no lo va a dejar solo. Se refugia en esas palabras, guardándolas en una parte de su corazón hecho pedacitos.

Minutos después se separa del contacto, aún con algunos rastros de su llanto. Suspira y, aún con la garganta un poco apretada, habla.

─Geri, ¿Qué hice mal?─susurra. Aún no es capaz de verlo a los ojos, por lo que centra su vista en la mesa cerca de ellos.

─¿De qué hablas, Ber?

─Yo creí que lo estaba haciendo bien. Sé que no soy un adulto completamente funcional, pero, Dios. Te doy tu espacio, no te presiono ni molesto tanto, pero si querías salir con alguien más, simplemente lo pudiste haber mencionado, ¿No? ¡Es injusto que me haya enterado así!

Gerard lo mira con total confusión. Y su pequeño defecto sale a la luz. La poca paciencia que tiene cuando no lo entienden a la primera que explica algo. Siente el enojo burbujear desde lo más profundo de su ser, pero respira, intentando controlarse. Lo cual logra... según él.

─¿Qué, Geri? ¿No has revisado tu teléfono? ¡Dicen que tienes novia y que los vieron caminando muy juntos! Y creo que te lo tengo que recordar, ¡Yo soy tu novio! ¿Te suena de algo la situación?

Agarra su celular y lo desbloquea, poniendo la pantalla tan cerca de la cara contraria que el mayor se aleja un poco. Le enseña el mismo post de Twitter donde lo había dejado. La foto con dudosa calidad y el titular siguen ahí, nadie lo ha borrado. 

Pasan unos segundos que se sienten como horas, en un incómodo silencio. Solo se oye la música proveniente del videojuego, mientras Gerard lee lo que le está enseñando. Escucha una pequeña risa incrédula, y está a nada de llorar otra vez, pero escucha la voz de su novio.

─Eh, mi amor...ella es mi prima. Estuvo de visita hace dos días. Vive en Sevilla y nunca había venido para Barcelona, entonces la acompañé a algunos lugares. Ahí estamos frente a la heladería donde siempre vamos tú y yo.

Ve como el mayor se voltea hacia un lado y se cubre su boca. Oye, otra vez, una pequeña risa mal disimulada, y de inmediato siente el calor subiendo desde su pecho hasta sus mejillas, donde se mantiene ahí. Solo puede decir un pequeño "Oh" como respuesta, con las manos hechas un puño en su regazo. 

Cuando por fin deja de reírse en voz baja, Gerard agarra su mandíbula con dos dedos de manera ligera, haciendo que voltee su mirada. Se siente apenado y todavía no puede decir nada, pero mantiene el contacto visual. Tiene un ligero puchero.

Suelta un quejido, porque su orgullo destruido le dice que se aleje y haga un drama monumental por sentirse ofendido, pero su corazón de pollo lo obliga a quedarse, y solo está pidiéndole a Dios que haga posible el hecho de que Gerard lo toque y vea así para siempre.

Mientras tanto, su cerebro también quiere hacer dos cosas a la vez: Lo está convenciendo de esconderse debajo del sillón y no salir nunca, o está la otra opción, la cual es pedirle perdón a su novio por armar un espectáculo de telenovela sin saber el contexto de la foto.

El catalán vuelve a reír y le da un beso en la mejilla.

─Ay, Bernie. Hoy por fin presenciamos tu primera vez estando celoso.

─Geri, es que...¡Nunca me habías platicado de ella! ¡Y no se parecen en nada! ¿Cómo querías que pensara que eran primos? Aparte, si no fueras mi novio y ella no fuera de tu familia...se verían bien juntos.─eso último lo susurra, retorciéndose otra vez por dentro.

¿Realmente congeniaba con Gerard?

Ni siquiera le dio tiempo de sobrepensar eso, porque el defensa vuelve a hablar.

─Amor, cállate. Será de mi familia, pero me desespera mucho. Habla hasta por los codos de cosas sobre moda y eso, entonces no entiendo nada. 

Ese comentario lo hace reir y evita que sus pensamientos se volvieran cada vez más terroríficos. Le da un pico rápido en los labios a su novio, como una disculpa tácita. El contrario sigue con una pizca de diversión en su rostro. Aún así, no le reclama nada porque sabe que fue una tontería. Sus mejillas sonrojadas se lo comprueban.

Su cerebro se enreda en su bolita de vergüenza mental, y como nunca aceptará sentirse culpable, lo único que le sale hacer es jalar a Gerard contra su pecho y recostarse en el sillón. El defensa no se queja del movimiento repentino ni opone resistencia, solo se deja mover hasta que sus cuerpos están enredados. No dice nada, solo se deja arrullar por el silencio y los latidos del menor, que todavía están un poco acelerados.

Marc recarga su barbilla en su cabeza, dejándola como un peso casi fantasma. El abrazo en el que lo mantiene se afloja un poco, no por cansancio, sino por todo aquello que ni siquiera sabe qué es. Suspira nuevamente y se prepara para romper la calma en la que se sumergieron.

─Geri... perdón.─murmura, con la pena subiéndole otra vez desde el estómago hasta su pecho. Quiere decir algo más, pero el mayor se alza un poco y le da un beso en la mejilla. Sonríe.

─Está bien, Bernie. Te lo prometo. No pasa nada.─lo consuela, mientras con su mano traza patrones sin forma cerca de su  torso. Sus dedos le provocan cosquillas a Marc, por lo que ríe bajito, pero de inmediato niega levemente con la cabeza por lo dicho.

─No, mi vida...te acusé de cosas muy feas sin saber lo que pasó. Perdóname.

Gerard no le responde de inmediato. En lugar de eso, vuelve a apretar el abrazo en el que están y el menor al momento de mirar unos segundos hacia abajo, puede notar el ceño fruncido de su novio. Suspira otra vez por la yema de los dedos del defensa haciéndole cosquillas en su torso.

Después de quedarse callados por unos minutos, el mayor vuelve a hablar.

─Marc, escúchame.─lo dice casi murmurando, y él hace caso, aunque su aspecto probablemente sea deplorable. 

Geri, mientras se levanta de su cómodo lugar en el pecho contrario, se le acerca un poco. Quedan frente a frente con sus rodillas juntas, y de inmediato siente como las lágrimas restantes en sus ojos son limpiadas con pequeñas caricias. Se siente pequeño y tonto, pero por alguna razón no se queja. 

Con sus dos manos, el mayor toma sus mejillas con delicadeza y lo obliga a hacer contacto visual, mientras sus mejillas se colorean de rosa otra vez. Espera, paciente.

─Mi niño, entiendo que te asustaste por leer eso. Es normal, ¿Está bien? A final de cuentas es el trabajo de la prensa española. No estoy enojado contigo por eso, ni nunca lo estaré.

─Sí Geri, pero pensé muy mal de ti…y me siento muy mal por eso.─su voz tiembla, y no se siente lo suficientemente fuerte como para continuar. Juega con sus manos en su regazo, intentando distraerse. El contrario junta sus frentes, y él respira de manera entrecortada. Su corazón vuelve a latir como loco y no lo puede controlar.

─Puede que no hayas podido controlar bien tu miedo, pero prefiero eso a que nunca me cuentes nada. No quiero verte triste por guardarte las cosas que te molestan o incomodan. Tienes todo el derecho de contarme todo eso, ¿Sí? 

Asiente con la cabeza, dándole otro beso rápido en los labios. Rodea la cintura contraria, para terminar en un abrazo y más cerca que hace unos momentos. Se relaja un poco por el perfume de su Geri. Esconde su rostro en su cuello.

─Solo prométeme que a la próxima no le vas a creer a un tweet a la primera, mi amor. Y qué vas a preguntarme siempre lo que sea que quieras aclarar. 

─Sí, te lo prometo. ¿Tú me prometes que no te vas a reír de mí cuando lo haga?

Oye el asentimiento de su novio y lo abraza más fuerte, queriendo fundirse en él y nunca más separarse.

─Te quiero, Geri.─susurra, cerrando los ojos y con la voz medio amortiguada por la piel de Gerard. Pero sabe que siempre será escuchado, sin importar nada. Siempre será valorado si está junto a él. 

─Lo sé, Bernie.─le contesta, con la voz más baja de lo que pretendía.─Te quiero más, mi amor.

Y por primera vez desde que leyó ese titular del demonio, se siente seguro y amado, sin importar lo que piensen afuera. Él es feliz con su Geri y nadie cambiará eso, ni siquiera los periodistas malísimos que merodean por ahí o los rumores que se inventan.

Los rumores nunca superarán la realidad, a final de cuentas.

Notes:

Yo escribiendo puras relaciones felices y estoy más soltera que Ter después de que le pusieran los cuernos. La vida me trata mal y me desquito escribiendo fics fluff a lo menso.

Espero les haya gustado, acuérdense de seguirme en Wattpad, estoy como @frenkienista. Nos vemossss. <3

 

─dani. 🐦