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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-01-08
Updated:
2026-06-15
Words:
157,462
Chapters:
36/?
Comments:
48
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52
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1
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910

Stardust (Polvo de estrellas)

Summary:

El clan Gleeful ha mantenido su renombre y fortuna a través de un pacto y una oscura tradición familiar. Por generaciones se han alimentado del poder y la agonía de las estrellas que caen en el pueblo.
Han pasado décadas desde la última vez que esto ocurrió y el poder es cada vez menor. Sin embargo la suerte parece sonreírles cuando una estrella azul cae del cielo.

Notes:

Esta historia, como su nombre indica, está inspirada en la película clásica Stardust, pero el tono será mucho más siniestro.

Originalmente, era un borrador para un intento experimental de hacer algo de terror psicológico, y pensé en terminarlo y darle forma.

Les advierto que tendrá escenas explícitas de abuso sexual, violencia, mucha manipulación emocional, comportamientos de culto e intentos de suicidio. Toda la familia Gleeful son monstruos sádicos (excepto Shermie, tal vez).

Chapter 1: La estrella caída

Notes:

Esta historia, como su nombre indica, está inspirada en la película clásica Stardust, pero el tono será mucho más siniestro.

Originalmente, era un borrador para un intento experimental de hacer algo de terror psicológico, y pensé en terminarlo y darle forma.

Les advierto que tendrá escenas explícitas de abuso sexual, violencia, mucha manipulación emocional, comportamientos de culto e intentos de suicidio. Toda la familia Gleeful son monstruos sádicos (excepto Shermie, tal vez).

Chapter Text

En un pueblo perdido en Oregon, un fenómeno extraño ha ocurrido desde los inicios, el inusual magnetismo de rarezas ha atraído todo tipo de fenómenos extraños, uno de ellos la inusual caída de meteoritos, pueden pasar décadas incluso más de cien años, pero siempre ocurre, un destello majestuoso que iluminará el cielo y caerá en los bosques.

La familia Gleeful era conocida por su increíble fama y fortuna amasada durante siglos, hombres y mujeres con influencia y mucho poder, algunos con un don natural para la magia. Se habían asentado en el pueblo por generaciones haciendo de su poder y de su fascinación por las estrellas su lema oficial, solían rendirles culto, pero los tiempos modernos cambiaron las tradiciones y brindaron algo más atractivo al público, por lo cual presentaban espectáculos locales. El interior de su carpa parecía extraída del mismísimo espacio exterior y las galaxias más lejanas, usualmente los miembros más jóvenes de la familia hacían uso de su magia para entretener al pueblo durante el receso de invierno y verano. Turistas de todo el mundo viajaban para ver aquel acto.

Durante algunos años aquel espectáculo dejó de hacerse, los rumores hablaban de que los gemelos Stanley, Stanford y la posterior mudanza de Shermie lejos del pueblo habían terminado con aquel acto por rumores de explotación infantil, otros culpaban a la falta de hijos en los dos hermanos gemelos. Sin embargo eso no parecía afectar para nada la fortuna o prestigio del apellido, algunos más razonables decían qué los hermanos simplemente habían optado por abandonar el espectáculo y las miradas curiosas.
La verdadera razón era un poco más simple, Stanford consideraba aquel acto de despilfarro de magia y recursos.
Especialmente cuando la última estrella había caído hacía décadas.

Stanley se estiró en su silla cómo tantas noches sirviéndose un vaso de whisky mientras veía a su hermano con sus diarios caminar de un lado a otro.

“¿Alguna novedad, Sixer?”

“Creo que se acerca el día Stan…”

“¿Hmm, de que hablas?”

“Hablo de ‘ese día’, he estado estudiando por años y finalmente parece que estoy entendiendo este fenómeno”

“Oh…bueno, mientras lo hables en un lenguaje qué pueda entender…”

“Hay un fenómeno en el espacio, alguna clase de agujero de gusano qué atrae nuestros “milagros” a este lugar, no sé del todo cómo funciona…pero…”

“¿Importa acaso? Ve al grano, ¿Tendremos una nueva estrella? Ya casi nos quedamos sin reservas” dijo bebiendo el whisky.

“Según mis cálculos…en los próximos días, el fenómeno volverá a ocurrir muy cerca de está constelación…” dijo mostrándole a su hermano una constelación en forma triangular.

“De acuerdo, preparemos todo para el invitado de honor, mejor guardó los cuadros”

Stanford sonrió levemente orgulloso por su investigación.
“Ve por la cosecha especial, ya sabes los pasos, si ocurre también vamos a necesitar perfume”.

Tal cómo había predicho, una estrella de la constelación triangular desapareció la misma noche que un ‘cometa’ de estela azul se dirigió al pueblo, dejando un cráter en su caída y con un estruendo que despertó a todo el pueblo.
De aquel cráter emergió una criatura de aspecto triangular, brillante cómo el amanecer, de un color azul sereno y claro.
La criatura empezó a retorcerse para salir de la tierra, su ojo bien abierto y su pupila rasgada observaba todo con admiración y temor.

A lo lejos los pasos de los hermanos resonaron, con ojos brillantes se acercaron a la fuente del estruendo topándose con aquella criatura prácticamente alienígena.
Stanford se acercó lentamente agachándose un poco para estar a la altura.

“Tranquilo…vinimos a ayudarte…” susurró el hombre, con una sonrisa cálida. “Seguramente estás perdido y asustado, todo estará bien” su voz era tranquila y segura.

El triángulo se acercó lentamente. Su ojo estaba fijo en el ser frente a él, pero esa sonrisa cálida le brindaba seguridad y había algo en su esencia que se olía familiar y seguro. Olía a su hogar.

Stanford extendió su mano de seis dedos, cuando sintió un pequeño y punzante dolor, lo había mordido y extraído un poco de su sangre. El hombre no parecía inmutarse en absoluto hasta parecía esperarlo.

“Buen chico” susurró su hermano Stanley desde la distancia.

La forma de la estrella empezó a cambiar casi de forma grotesca pero inusualmente maravillosa, un capullo se formó alrededor de la criatura y de éste emergió un humano o lo que aquella estrella pudo procesar cómo uno usando las células y la sangre de Stanford.

El humano poseía ojos brillantes y azules, pupilas rasgadas, un cabello oscuro y de tonalidad azulada y un aura brillante, etérea a su alrededor. El nuevo humano se tambaleó un poco y cayó al suelo, no muy acostumbrado a sus extremidades, su voz parecía algo rota y tenía dificultades para emitir sonido.

Stanford lo cubrió con su capa y lo ayudó a levantarse junto con su hermano permitiendo que la estrella se sostenga de ellos.

“Te llevaremos a un lugar seguro, mi nombre es Stanford Gleeful y él es mi gemelo Stanley, quizá te sea difícil hablar pero ¿Tienes un nombre?”

La estrella encontró su equilibrio con sus pies pisando el frío césped. Un sonido similar a un susurró pudo emitirse de su garganta luego de varios minutos.

“Mi nombre es William…”

La mansión era un espacio lujoso, melancólico y pulcro, sus paredes y cortinas poseían tonalidades azules y negras, el ambiente se sentía frío y silencioso, los ojos de la estrella miraban todo a su alrededor. Poco a poco soltando el agarre de los humanos comenzó a caminar por su cuenta, los pisos de cerámica se sentían muy fríos bajo sus pies descalzos.

William abrazaba la capa a su alrededor para mantener algo de calidez en su cuerpo, sus manos se deslizaban en las finas cortinas y sillones de aspecto esponjoso y pulcro. Un sin fin de texturas y sensaciones nuevas, conocía sobre el mundo humano en su dimensión, pero jamás logró verlo personalmente.

Will sintió la mano del humano de lentes en su hombro, poco a poco dirigiendolo al sofá para sentarse.

“Seguramente estás hambriento y con sed” susurró era una afirmación y no una pregunta “Stan, traele a nuestro invitado algo para comer y beber, no podemos permitirnos ser malos anfitriones.”

Stanley sonrió y se dirigió a la cocina, Will dirigió su vista a la chimenea encendida, el calor no terminaba de calentar la habitación, parecía que el frío era el estado natural de la mansión.

Su vista se posó en las paredes azules y el enorme mapa de estrellas y constelaciones sobre la chimenea, se veía cómo un cuadro hermoso y tenía una gran atención al detalle, algunas estrellas estaban coloreadas en distintos tonos, Will desconocía porque era eso en particular. Pero le parecía una obra muy bonita y un recordatorio de su hogar, aunque solo era un fragmento de todo lo inmenso que era el cosmos.

“Dime, mi querido invitado, ¿Cómo llegaste aquí, a nuestro mundo?”

Stanford conocía cuál era la respuesta pero quería oír a aquel ser hablar.

“Fue un accidente” susurró “estaba tranquilo en el vacío cuando fuí atraído por una fuerza extraña, pero fui lanzado a está zona del cosmos y caí en el planeta.”

Will habló con cierta naturalidad, parecía que no eran raros esos incidentes o quizá simplemente se sentía seguro de qué volvería.

“Lo único extraño…” continuó la estrella con algo de confusión en su tono “fue esa risa que oí antes de caer, quizá…solo lo imaginé” susurró.

Stanford lo contempló con algo de asombró. ¿Risa? Sonaba descabellado hasta para él.

“¿Quieres regresar a tu hogar?” Dijo Stanford sonriendo mientras se recostaba en el respaldo del sillón.

“Necesitó recuperar un poco mis fuerzas, de igual modo agradezco mucho su hospitalidad”
Will acarició la capa entre sus dedos, el aroma similar al que tenía el humano le generaba una sensación de profunda calma.

Quizá fuera por el golpe al caer, la sobreestimulación de emociones o el aura enigmática de Stanford con ese aroma relajante, pero Will no parecía cuestionar mucho la calma de los humanos de tener un ser sobrenatural allí, ‘tal vez no era raro para ellos’, pensó y no se equivocaba.

Finalmente Stanley llegó con comida y bebidas, bandejas con diversos tipos de alimento salado y dulce y tres copas con bebidas de una tonalidad violácea.
Stanford fue el primero en comer y la estrella no tardó en hacerlo también, imitaba un poco al humano y masticaba con lentitud.

Stanley sonreía mientras comía, hasta que finalmente levantó su copa.
“Brindo por nuestro nuevo invitado…bienvenido a la Tierra” dijo mientras bebía casi todo el líquido de un trago.

La estrella hizo lo mismo y comenzó a beber, un aroma familiar invadió su nariz, el sabor lo trasladó a sus paseos en el vacío del espacio, las nebulosas, galaxias, todo estaba allí moviéndose en un majestuoso vals cosmico.

Stanford continuó dando pequeños sorbos a su bebida, cerró los ojos mientras saboreaba el contenido con tranquilidad. Ni siquiera se inmuto ante el sonido del cristal rompiéndose en el suelo y el estruendo que hizo el cuerpo de la estrella al caer inconsciente.
Stanley rió por lo bajo.

“Fue demasiado fácil…”

“¿Cuánto tiempo tenemos?” Susurró Ford.

“Dormirá todo el día”

“Bien”

Stanley sonrió de lado mientras levantaba a Will y sujetaba el rostro de la estrella inconsciente entre sus manos.
“Mira, aún no puedo creer lo logramos, una visión de ensueño, un festín digno de un dios ¿No crees?”

“No lo dudo” dijo pasando sus dedos por los mechones de cabello azulados.

“¿Y bien?¿Cómo lo haremos?¿Lo matamos ahora o…?”

Stanford negó con la cabeza.
“No, necesitamos que duré, podríamos cosechar polvo por años si hacemos las cosas bien…”

La sonrisa de su hermano se ensanchó bastantes y en sus ojos se reflejaba una maldad intensa.

“No aún” dijo adivinando los pensamientos de su gemelo “Llévalo al laboratorio, voy a preparar el ritual de enlace.”

Su hermano asintió cargando el cuerpo de su invitado cómo una bolsa de papas en su hombro.

Hacía varias décadas que no se realizaba el ritual, pero Stanford había entrenado toda su vida para eso, por generaciones su familia se había dedicado a cosechar el polvo de estrellas, la esencia celestial más pura y poderosa de todas.

Colocaron el cuerpo de Will en medio de un enorme pentagrama, los ojos de Ford destellaron con un brillo siniestro mientras presionaba la punta de una hoja afilada y reluciente contra la suave piel del interior del brazo de Will. El frío metal perforó su carne, una delgada línea de sangre impregnada de un polvo azul brillante brotó, escurriéndose por su brazo.
Mientras la esencia de la estrella goteaba sobre el suelo del pentagrama, Ford comenzó a cantar en un tono bajo y gutural. El aire a su alrededor poseía una extraña energía sobrenatural mientras él tejía un hechizo intrincado, sus manos moviéndose en gestos arcanos. El amuleto que llevaba alrededor del cuello, adornado con partículas de polvo estelar, brillaba con una luz malévola, parecía latir al unísono con su conjuro.

Stan observaba el oscuro ritual de su hermano con una sonrisa, mientras observaba a Will en el suelo "Mantente dormido, chico bonito," se burló. "Esto no dolerá... mucho."

A medida que el canto alcanzaba su culminación, una repentina explosión de luz cegadora estalló desde el amuleto. La energía etérea se condensó en una cadena translúcida y resplandeciente que serpenteó por el aire antes de envolverse alrededor de las muñecas, tobillos y cuello de Will. La cadena pulsaba y brillaba, resonando con la magia oscura que ahora ataba a la estrella a los caprichos de los hombres.

"¡Está hecho!" Ford declaró con una risa triunfante, sus ojos brillando con un placer retorcido. "Un nuevo sirviente para nuestra colección. Bienvenida, pequeña y hermosa estrella.”

Las cadenas se apretaron en la piel de Will mientras drenaban su fuerza y poder, vertiéndolo en los amuletos que llevaban los hermanos Gleeful.

“Entonces…¿Procedemos con la introducción?¿Qué será?¿Arrancamos sus uñas, cortamos alguna extremidad?”

“Lo haremos de la forma tradicional, necesitamos un quiebre rápido y empezar a extraer la esencia, así que llévalo a alguna habitación y coloca los cuadros allí, no quiero tener que dar explicaciones cuando empiece a chillar”.

“Sin tiempo para monólogos de villano supongo” se burló su hermano.

“Para eso están los cuadros, Stanley, para ahorrarnos el sermón”.

“Por mi está perfecto, además me gusta más la forma tradicional” dijo con un tono cargado de lujuria mientras cargaba a William.

La estrella despertó luego de varias horas, el sonido de los gritos en sus sueños hicieron que se levantará agitado. Al abrir los ojos notó la habitación a su alrededor de paredes color borgoña, muebles antiguos y lujosos de una época victoriana, sábanas de seda en una cama demasiado grande para él, podía divisar una ventana bloqueada y una mesa con vino a medio tomar. Sin embargo sus pupilas se ensancharon al notar la selección de cuadros en la habitación, de tonos oscuros y lúgubres.

Will podía divisar una secuencia macabra en cada pintura. La figura del patriarca de la familia en uno de sus cuadros sonriendo junto a su familia, en su mano sostenía una cadena qué aferraba a una joven en el suelo de cabello dorado, su piel brillaba y estaba completamente desnuda, su expresión mostraba terror. La imagen era perturbadora de por sí, a simple vista parecía un reflejo de prácticas abusivas con los esclavos de la familia. Sin embargo el contexto era aún peor siguiendo las otras imágenes.

Will notó la siguiente pintura, un grupo de hombres acorralando a dos niños en el bosque, estos dos también parecían tener un aura brillante a su alrededor, sus cabellos eran morados y rosados, ambos parecían ser hermanos y estaban abrazados y llorando mientras eran apuntados con armas, rodeados con perros de caza y caballos. Algunos de esos hombres estaban en la foto anterior junto al anciano con la cadena. Todos tenían una sonrisa perversa en sus rostros, sus ropas mucho menos antiguas que la imagen anterior indicaban qué habían pasado algunas décadas entre cada pintura.

La tercera imagen era por lejos la más cruda de todas, la figura de una joven siendo sometida sexualmente por un grupo de personas, hombres y mujeres con túnicas y máscaras sonriendo, la expresión de la joven solo reflejaba miedo y angustia. El aura brillante otra vez, el cabello de un inusual color rojizo, incluso un pequeño detalle qué no pasó desapercibido fueron las pupilas rasgadas de la joven. Will sintió su interior retorcerse, eran claramente estrellas.

La última foto mostraba un festín, una larga mesa con todos los miembros de la familia sosteniendo una copa de un líquido plateado y brillante, había incluso niños, mujeres con bebés, sonriendo y tomando aquel líquido.
En el centro de la mesa solo yacían los restos de un cadáver, sólo había huesos y un polvo brillante.

William retrocedió lentamente alejándose de las pinturas cómo si estas pudieran cobrar vida y salir a arrastrarlo dentro en cualquier momento. Dió un sobresalto al oír el sonido de la puerta abrirse, ambos hermanos entraron y cerraron la puerta tras de sí.
La expresión de horror en los ojos de la estrella les dijo que había entendido muy bien el mensaje de los cuadros.

“Parece que eres de los listos, te diste cuenta rápido de lo que hacemos aquí.” Dijo Stanford acorralando a la estrella.

Will solo emitió un sonido lastimero y leve, no era un sollozo pero se acercaba a uno, estaba aterrorizado. Su primera reacción ante la clara sensación de peligro fue intentar huir pero no llegó lejos cuando sintió las cadenas dejarlo sin aire por breves segundos, se sentía débil y agotado, sus manos estaban paralizadas al igual qué sus pies, las intrincadas cadenas empezaron a arrastrarlo nuevamente hacia los hermanos.
Stanley sujetó el brazo de la estrella y lo arrojó contra las sábanas, podía ver a Stanford sonreír mientras enredaba la cadena entre sus dedos.

Stanley sostuvo la barbilla de Will con fuerza, su agarre lastimaba la delicada piel de la estrella mientras lo obligaba a mirar en sus ojos fríos y azules.

"Somos tus amos ahora, pequeña estrella. Tus dioses. Es hora de que aceptes tu lugar en este mundo, como una fuente de poder que será utilizada y drenada hasta que no quede nada más que cenizas y polvo."

Ford lo observó y se acercó emitiendo una risa áspera, sus dedos acariciando el cabello azul oscuro, una parodia burlona y cruel de una caricia tierna.
"Hemos estado cazando a los de tu especie durante generaciones, dulzura. Deberías sentirte honrado de unirte a las filas de aquellos que vinieron antes que tú, los que sacrificaron todo por la gloria del nombre Gleeful.”

Ford extiende la mano y agarra el amuleto que cuelga de su cuello, el cual contiene la magia que drena el poder estelar, del cual la familia ha dependido y abusado durante mucho tiempo. El amuleto brilla con una luz sobrenatural mientras Ford lo abre para revelar el interior marchito y lleno de polvo.

Los gemelos comparten una mirada de anticipación, sus ojos brillando con la promesa del inminente tormento y violación que se avecina.

"Tenemos tanto reservado para ti, estrellita," dice Stan, su voz suena cómo un ronroneo bajo y amenazante. "Años y años de sufrimiento y agonía exquisita, todo diseñado para alimentar la grandeza de la familia Gleeful. Deberías estar agradecido."

Ford se inclina, su aliento se siente caliente sobre el rostro de Will mientras habla, sus palabras goteando con una lujuria cruel y retorcida.

"Y cuando finalmente hayamos terminado contigo, cuando hayamos drenado hasta la última gota de tu poder y te hayamos reducido a un brillante montón de polvo, te devoraremos por completo. Tu esencia se convertirá en parte de nosotros, tu tristeza y desesperación será nuestro combustible eterno”.

Los gemelos retroceden, sonriendo hacia Will con el aire engreído y satisfecho de depredadores que ya han reclamado a su presa. "Bienvenido a tu nueva vida, William. Ahora nos perteneces, en cuerpo, mente y alma”.