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9. Flores
Flufftober Past Zevi/ Presente Zecolt// AU High school professors.
Hacia unos cuantos meses que Zeke Jaeger estaba en una de las etapas más calmadas de su vida. Con un empleo estable en la academia Shingeki como profesor de tecnología y en tiempos libres, entrenador del equipo de béisbol de la escuela, un departamento decente, auto confiable y una pareja que lo trataba increíble por primera vez en años luego de turbulentas relaciones pasadas...Está vez podría decirse que la vida le sonreía a plena luz. Se sentía muy cómodo y relajado, simplemente disfrutando de saberse correspondido y de llevar las cosas con calma, sin presiones ni angustias.
Cuando Zeke entró a su oficina en ese viernes, le sorprendió ver ese arreglo sobre su escritorio y por un segundo pensó alguien lo había colocado ahí por error en un inicio, hasta que leyó el mensaje escrito en el con la elegante letra juvenil de Colt Grice, asistente de recursos académicos, entrenador segundo de su equipo de béisbol y su novio desde hacia unos meses, deseándole un feliz primer día de otoño.
No esperaba en un millón de años un detalle así de parte de él, pero no estaba sorprendido. Colt le habia mostrado siempre como le gustaban ese tipo de demostraciones desde antes de ser una pareja. Ya fuera comprando un café y dejárselo en su cubículo en la oficina, enviando un mensaje simple de "Buenos días" o incluso, consiguiendole un libro que ocupaba para sus clases, el menor era una persona muy muy detallista, generosa y Zeke sentia refrescante su interés en su persona.. Era solo que en esta ocasión, este tipo de detalle era tan inesperado y cursi que de hecho le puso de buen humor en ese viernes tan pesado. Algunas docentes de su área que entraron ese día a alguna diligencia comentaron sobre el arreglo, hasta la sería Yelena le hizo bromas sobre ello. Zeke sonreía un tanto presumido por qué bueno, no todos los días alguien como el recibía flores. Y no tenía las ganas de ocultar que le encantaba el gesto. Se sentía tan raro ser destinatario de una demostración así de afecto, y no quiso ocultarlo. Y se encargo de hacérselo notar a Colt enviando una foto con el arreglo en agradecimiento por el WhatsApp. Y mientras esperaba terminar sus clases y llegaba su turno para salir y reunirse ambos en su restaurante favorito, no había prestado atención a la plática de Yelena con otra profesora, a propósito del nuevo par de docentes que había ingresado un día antes de lo previsto y se reunian en ese momento con el director. Fue hasta que escuchó un apellido particular que lo hace levantar la cabeza:
Ackerman.
Piensa que tal vez es una coincidencia. Una muy mierda. No quiere recordar demasiado la sensación que ese apellido le provoca y mejor corta por lo sano. No piensa meterse mucho en ello y menos en ese día agradable. Simplemente se levanta de su escritorio y recoge sus pertenencias para salir a recoger su auto y llegar al restaurante con Colt y tener una cena decente. A lo lejos por el pasillo, ve pasar a los profesores y administrativos nuevos, pero trata de no prestar atención a nada. Simplemente da la media vuelta y con sus flores, se dirige al estacionamiento de maestros pero suena su móvil y trata de responder la llamada y abrir la portezuela entre llaves, flores y papeles sin dejar caer todo en el intento.
Por poco brinca del susto cuando la persona en la que no tenía ganas de pensar siquiera sostiene el arreglo de flores que casi cae al suelo, al lado de su auto. Se queda en silencio mientras el teléfono deja de sonar.
Debe ser una pesadilla. Debe estar dormido en una siesta en su oficina aún y está teniendo un mal sueño ...
— Vaya simio, no esperaba encontrarte aquí.
Zeke se queda paralizado un momento, luego se recompone, abre la puerta y mete todo dentro de manera rápida. Se gira y toma las flores de brazos del pelinegro sin chistar y esas las acomoda en el asiento del copiloto. Levi no puede dejar de notar ese detalle.
—Levi ... - responde —no esperaba verte tampoco, menos aquí... Y en este estacionamiento de mi lugar de trabajo pero tampoco me interesa - entrecierra los ojos Zeke tras los lentes.- gracias por detener mis flores. Hasta luego.
— Bueno, de nada. Aunque no esperaba que huyeras tan pronto - responde el otro, un poco decepcionado de su actitud- acaso no te preguntas que hago aquí?
—Llevo prisa, no es un gusto verte. Si me disculpas... - Zeke entra a su auto y lo enciende, arranca sin darle oportunidad al otro de replicar algo por su actuar. No quiere enfrentar nada. No, no y no.
Cuando llega al restaurante donde se verá con Colt, un acogedor y pequeño lugar al lado de una cafetería, Zeke sigue con sus ejercicios de respiración tratando de calmarse. Con un parche de nicotina puesto, siente aún así la necesidad de fumar para ordenar sus ideas. Su novio nota que algo no anda bien.
—Zeke... - dice acercándose a besarlo - cariño que pasa? - pregunta el rubio.
—Ya ordenaste? - Responde sin mirarlo a los ojos- si aún no vamos a tu casa. No me siento muy bien...
—Esta bien, aún no, descuida. - el chico paga la bebida que tenía mientras esperaba al otro y se van en el auto de Zeke, conduciendo en silencio hasta el departamento de Colt, al otro lado de la ciudad. Cuando están dentro, el más joven prepara café y lleva dos tazas al sofá donde Zeke está instalado pensativo, mirando sin ver la televisión encendida. El menor pone las tazas en una mesita frente a ellos y se acurruca a abrazar a su pareja, que busca su contacto hundiendo su rostro en su cuello.
— Sabes que lo que este pasando puedes contarme cuando estés listo Zeke - murmura Colt, sintiendo la respiración más calmada de su novio en el cuello. Los vellos de la barba de Zeke comenzaron a hacerle cosquillas cuando esté le da suaves besos ahí. - puedes hacer lo que quieras pero lo digo en serio. Estoy para ti siempre.
—Gracias Colt - responde Zeke, suspirando y sumamente relajado entre el aroma masculino de Colt, comenzando a dormirse. Afuera el sonido de la lluvia que cae suave, hace más fresco y cómodo el ambiente.
Zeke sabe que todo estará bien está vez.
