Chapter Text
Caitlyn desde muy pequeña tenía la costumbre de levantarse muy temprano en la mañana, cuándo los primeros rayos de sol se asomaban por su ventana y bañaban de una luz tenue su cuarto.
Su madre siempre le había dictado que los kiramman debían de ser productivos desde que salía el sol ya que tenían que servir a su gente con virtud.
Caitlyn no era concejal como su madre pero aún así, ella tenia virtudes y siempre deseó contribuir a la sociedad, dejar su huella y marcar una diferencia buena en el mundo.
Y ahora que había encarcelado a jinx, la zaunita más letal de las dos ciudades, podía decir con creces que había hecho un buen cambio en el mundo.
Pero su labor todavía no se había acabado.
Ella aún debia de impartir justicia, hacer que jinx pague por sus crimenes hacia la humanidad.
Encarcelarla no era suficiente, debía castigarla, hacerla sufrir, que sienta remordimiento por sus acciones y fechorias.
Eso sin contar que su accionar había avivado la llama de rebeldía en muchos del distrito suburbano y se estaba saliendo demasiado de control para el gusto de caitlyn.
La comandante tenia que hacer a jinx un ejemplo de lo que pasaba cuándo eras un zaunita en descontrol.
Había pasado la noche pensando en cuál podría ser la condena que le impusiera a la de ojos rosas sin recurrir a la violencia y la barbarie como las escorias de abajo y llegó a una conclusión:
Jinx no solo necesitaba ser castigada, sino también reformada.
Caitlyn tenía un plan sólido y progresista: transformar a jinx en una ciudadana piltovana modelo.
Porque a pesar de todo el daño que esa mujer le había hecho a ella y a los piltovanos inocentes, caitlyn no era una salvaje como jinx y estaba dispuesta a darle una oportunidad.
Una chance de demostrarle a la comandante y a todos en las dos ciudades que ella estaba profundamente arrepentida y que podía mejorar.
Después de todo, caitlyn se caracterizaba por eso, su bondad y empatía.
Ella tenía la capacidad de ayudar a jinx y salvarla.
Solo debía rehabilitarla.
《◇◇◇◇◇◇◇◇◇◇◇》
Caitlyn no perdió el tiempo y dedicó su mañana a investigar sobre el clan hoskel y su filosofía.
Estaba convencida de que la enseñanza de su madre en su niñez era una forma de guiarla, de decirle que era lo que debía hacer con esa homicida.
La comandante, incluso con la furia que aún bullia en su interior por la asesina de su madre, firmemente creía que jinx podía tener una redención, su moralidad le decía que ella también podía tener un lado bueno debajo de toda esa coraza agresiva, solo debía planificarlo bien.
Aunque todavía estaba rencorosa con Vi por su arrebato innecesario en aquel templo, sus palabras sobre como era su hermana antes de silco vagaban en su mente.
Vi la había descrito como una niña dulce.
A caitlyn le costaba imaginar a jinx asi por razones obvias pero el destello de vunerabilidad que vio en la criminal cuándo esa niñita lloraba la hizo dudar.
Tal vez debía de apelar más a ese lado de ella para convertirla en una ciudadana piltovana.
Sería dificil, pero caitlyn mantenía la fe, solo era cuestión de encontrar el metodo adecuado para...hacerla más dócil.
Tener a su hija como rehen sería un buen comienzo para iniciar la reformación pero necesitaria más que eso para doblegarla a su voluntad sin hostilidad incluida.
Los ojos de la peliazul recorrieron las letras del libro en sus manos con precisión, analizando la información y recopilando todo en su cabeza:
"Durante gran parte de la historia, El clan hoskel es reconocido en la ciudad de piltover por sus cuerpos redondeados y voluptuosos, marcando un gran contraste entre ellos y los ciudadanos del distrito suburbano, su abundancia corporal simbolizando sus riquezas, acesso a recursos, prestigio social, buena salud y en el caso de las mujeres, fertilidad, maternidad y belleza.
Los cuerpos corpulentos eran una gran señal de estatus para este clan ya que se usaban sus cuerpos para diferenciarse de los más indigentes, que mendigaban por las sobras mientras que los hoskel se deleitaban con su opulencia y la mostraban con orgullo ante la sociedad, siendo un hecho reconocible y físico, caracteristico de este linaje....."
La peliazul siguió leyendo el libro durante media hora más, encontrandose cada vez más fascinada por la filosofía del ya desaparecido clan.
Caitlyn podía decir que el libro estaba en lo correcto, había una gran diferencia entre los cuerpos de los hoskel y los cuerpos de la gente de abajo como había presenciado de primera mano.
La misma jinx era un hecho de ello, piel pálida como la nieve por no haber estado nunca bajo la luz del sol, musculos definidos por la constante lucha, los huesos se le notaban demasiado sobre esa tez blanca.
Caitlyn podría arreglar eso y mucho más.
Ella conocía cuál era el problema de jinx: ser la encarnación de las costumbres zaunitas, un mundo donde la ley y lo civilizado no existía y solo se aprendía la vulgaridad y la barbarie.
Era el trabajo de gente como caitlyn erradicar esa aberración de cultura y reemplazarla por algo bueno, algo civilizado, como debía haber sido desde siempre.
¿Y quién mejor que la mismisima jinx para empezar su plan de reformación?.
Caityln sonrió con algo de nostalgia, cassandra siempre había sabido que ella era buena y había querido que gobierne y tome su lugar como concejal para crear más cambios positivos en ambas ciudades.
Caitlyn sin dudas lo había hecho, pero lo haría desde un enfoque diferente...
.......
....a ella le gustaba pensar que tal vez, y solo tal vez su madre estaría orgullosa de la mujer en la que se estaba convirtiendo, y que habría aprobado su plan para reformar a los individuos.
Ella elegía creerlo.
《◇◇◇◇◇◇◇◇◇◇》
Caitlyn avanzó por los pasillos de la carcel decidida, su convicción se mostraba cada vez más firme conforme avanzaba a la celda de jinx.
Su odio hacia ella seguía impune pero ahora se había diluido en algo más...misedicordioso.
Porque pensandolo profundamente, ¿que podía esperar de una zaunita como ella?, ¿alguien que solo conocía la violencia y se había formado en un entorno tan agresivo?
Si Violet no le mintió, jinx alguna vez había sido alguien inocente como cualquier otro, solo que el lugar donde nació y la influencia de silco la habían contaminado, transformandola en lo que es actualmente.
Era el deber de la matriarca kiramman enseñarle que había otro camino y que podía ser expiada.
Volvió a encontrarse con esos ojos llamativos, llenos de rencor y de lagrimas acumuladas no derramadas.
Caitlyn se detuvo en la celda y analizó con la mirada a jinx:
Se veía incluso peor que el dia anterior, a juzgar por las ojeras se notaba que no había dormido mucho, su cabello estaba grasiento y suelto, arrastrandose por el suelo como una manta, y sus ojos rojizos por el llanto.
Ella también se veía bastante enojada y la miraba cautelosa.
La breve idea de acabar con su vida aqui y ahora cruzó brevemente por la cabeza de caitlyn pero rapidamente aparto el pensamiento, ella tenía una moral, no como jinx que mataba a personas inocentes.
No pensaba dejar a una niña huerfana.
Sin embargo, aunque jinx ahora fuera una madre, caitlyn no olvidaría jamas que ella también era una criminal y la asesina de su madre.
La comandante abrió la celda, entrando con la postura rigida y un semblante ilegible, jinx instintivamente retrocedio un poco.
Kiramman fue la primera en hablar:
"Esa niña que estaba contigo....¿es tu hija?" Pregunto ya sabiendo la respuesta pero queriendo oírlo de ella.
Quería verla rogar.
Jinx se mantuvo en silencio, pero dio un pequeño asentimiento.
No tenía sentido ocultarlo, independientemente de las circunstancias, estos cerdos fascistas ya sabían que isha era importante para ella.
Caitlyn se quedo observandola durante unos segundos, calculando mentalmente cuánto tiempo iba a llevar transformar este desastre en una verdadera piltovana.
Jinx no le gusto nada como la miraba y se sentía nerviosa, furiosa y conflictiva.
La comandante entonces habló:
"Puedes quedarte con tu hija, porque a diferencia de ti yo no soy una asesina, sin embargo, no eres inocente en ningún sentido, no pienses que solo porque eres madre vas a librarte de todas tus fechorias...."
La mujer más alta se aproximo a la terrorista, y con puño firme agarró un puñado del cabello de jinx y la levantó con fuerza para obligarla a estar a su altura.
La mujer más pequeña apretó los labios para evitar soltar cualquier gimoteo, no le iba a dar la satisfacción a esta piltie de escucharla sufrir.
"Tú no eres más que una zaunita, una plaga que debería extinguirse, una peste que necesita ser aniquilada, y creeme cuándo te digo que me aseguraré personalmente de que asi sea y de que recibas lo que te mereces" dictó caitlyn con rabia, jalando más del pelo de jinx a propósito, pero esta solo le devolvió la mirada con aún más rencor.
"A cambio de permitirte estar con tu hija, tendrás que servir una sentencia de vida, viviras conmigo a MI manera, y te moldearé a mi parecer, te convertiré en una ciudadana ejemplar..."
"Y si desobedeces, intentas escapar, o te resistes a seguir mis reglas...entonces tomaré mi venganza en ella" amenazó caitlyn acercando su rostro al de jinx, mirando como sus ojos solo reflejaban horror e incredulidad.
Caitlyn se deleitó con esa mirada.
"No te atreverias, es solo una niña.."
"¿Quieres averiguarlo?...."
La comandante apretó su puño en los mechones azules, logrando sacarle a la fuerza un alarido a jinx y sonrió.
"Tendre la consciencia limpia, despues de todo, ¿que es una vida a comparación de las miles que tú habrías tomado?" Preguntó kiramman con hipocresía, tomando la barbilla de jinx para forzarla a mirarla.
Jinx se mordió la lengua, sabiendo que no estaba en posición de recriminar nada a la sheriff de piltover.
Estaba entre la espada y la pared y no podía hacer absolutamente nada al respecto si quería que isha estuviera a salvo.
Caitlyn la soltó de golpe, haciendo que la terrorista cayera al suelo como una muñeca de trapo sobre sus propias cadenas.
"Te traeré a tu hija y serás escoltada a la mansión kiramman, recuerda mis palabras.....no pararé hasta conseguir mi venganza, ya sea matandote a ti o desquitandome con tu hija" habló la mujer más alta en un tono severo, marchandose de la carcel y cerrando la puerta a sus espaldas.
Los mismos soldados noxianos ya la traerian a su casa para la noche, ahora solo le quedaba tener su sesión diaria con ambessa.
Tal vez le sugeriría a la noxiana entrenarla más seguido, sus musculos se fortalecian y se había sentido bien someter a jinx por la fuerza...
Mientras caitlyn entrenaba, eso era lo único en lo que podía pensar.
《◇◇◇◇◇◇◇◇◇◇》
Ya era de noche cuándo jinx e isha llegaron a la casa y fueron dejadas en la habitación de invitados, caitlyn ya había planificado una rutina para la zaunita al día siguiente, solo le faltaba pensar en que haría con la niña en todo ese tiempo pero esos eran problemas menores.
Lo que ahora más la enojaba era su propio padre.
Desde que cassandra kiramman falleció, su padre deambulaba como un fantasma en los pasillos de la mansión, y a pesar de que se mantenía sereno, caitlyn podía notar su ira silenciosa, ya sea en pequeños gestos o en su postura contenida.
Ira que se desbordo al enterarse que la asesina de su esposa iba a quedarse a vivir con ellos por un tiempo indefinido.
La discusión se repetia en la cabeza de caitlyn, normalmente su papa siempre estaba de su lado en cuanto a sus decisiones, asi que no entendía porque esta vez no lo estaba.
Era un plan infalible y aunque podía empatizar con su molestia, no entendía porque no la apoyaba en este momento, cuándo ella más lo necesitaba.
Pero independientemente de si recibia el apoyo de su figura paterna o no en esto, seguiría con el plan, nada la iba a detener, ni siquiera su padre por mucho que su negativa la enojará.
La peliazul estaba furiosa y desquitó sus frustraciones con su compañera de trabajo: maddie nolen.
Caitlyn sabía que no era muy ético acostarse con una de sus subordinadas y que había una dinamica de poder allí que era incorrecta pero no podría importarle menos.
Sexo era sexo, y ella se partia la espalda trabajando todo el día por el bien de piltover, merecia un poco de descanso por las noches.
Aunque mientras se besaba ferozmente con maddie en su cama y revolvía sus sabanas, no podía evitar pensar, en el fondo de su mente en jinx, era como un parasito que no se la podía sacar de la cabeza.
Besó a la vigilante con más fervor, intentando quitarse las frustraciones del día y olvidarse de jinx.....
Incluso si sabía en el fondo que era en vano olvidarse de ella.....
